Las cosas son según el cristal con las que se las mire
Este viejo refrán apela expresamente a la subjetividad humana. ¿Cuántas veces cambiamos de parecer ante una misma situación acorde a la circunstancia del momento? Al menos yo, un montón de veces...
Y quizás ahora me encuentro en un momento en el que me gusta el cristal con el que miro las cosas, no es un cristal nuevo, creo que es tan solo que estaba un poquito empañado y estoy terminando de limpiarlo. Necesito terminar con el proceso de limieza cuanto antes, todavía me quedan algunas motitas de polvo que cuando paso la vista justo sobre ellas todavía me deforman un poquito las cosas. Hasta ahora lo vengo solucionando con el siguiente método: cierro los ojos bien fuerte, como haciendo mucha fuerza, dejo pasar un par de segundos, intento poner la mente en blanco y seguimos... Por ahora me viene funcionando muy bien.
El cristal empañado me sirvió durante un tiempo, digamos que ver las cosas con otro color durante un tiempo no está del todo mal. Finalmente, es tener otro punto de vista... con los riesgos que hay que asumir que esto implica.
Ver las cosas desde otro lado, y hasta ver cosas que antes no veía, me llevó a hacer cosas que no tenía previstas o que, por lo menos, no estaba seguro que fuera a poder hacer. Hoy que estoy volviendo a mi ángulo de visión original, puedo decir que no me arrepiento de las cosas que hice, que he podido aprender de muchas de ellas muchas cosas. También estoy casi seguro, o al menos estoy intentando internalizarlo, que no volveré a repetirlas.
miércoles, mayo 31, 2006
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