jueves, julio 27, 2006

Soy muy afortunado...

Cuesta mucho tomar distancia de uno mismo y reconocer lo afortunado que uno puede ser en su vida. Es de afortunado poder sentirse vivo, saber que se tiene la vida por delante, entender que la pelota está de nuestro lado, que cada uno es capitán de su propia barcaza y que dependerá de cada uno si se decide entrar de lleno al ojo de la tormenta o si preferimos dar media vuelta y volver a puerto seguro.

Y más afortunado aún debemos sentirnos cuando descubrimos a nuestro alrededor a gente muy valiosa. Esas personas que nos movilizan, que no pasan a nuestro lado desapercibidas. Son de ese raro tipo de gente que nos producen cosas, nos revuelven los sentimientos, nos mueven el piso. No es habitual, al menos en mi vida, cruzarme con este tipo de extraños fenómenos. Hasta quizás me cueste un poco reconocerlo de primera impresión... hace muy poquito tiempo acabo de descubrir a una personita increíble, y por suerte pude descifrarlo a tiempo y en estos momentos poder estar diciéndome a mí mismo: soy muy afortunado.

lunes, julio 17, 2006

Deseos y tiempo...

¿Cómo hacer para que el tiempo se ponga en línea con mis deseos y poder dedicar las horas, minutos y segundos que quiero con la persona que deseo?
Si sólo fuera tu belleza lo que me atrae sería fácil de contrarrestar, dependería tan sólo de cerrar mis ojos e intentar olvidarte. Pero no puedo dejar de leerte, de escucharte, de interpretarte.
El problema de estar siendo absorvido por más de un sentido es que es imposible de bloquearlos a todos al mismo tiempo. Si cierro los ojos, te imagino. Si intento no escucharte, no puedo dejar de mirarte, y si trato de olvidarte tu voz llega hasta mis oídos.

lunes, julio 10, 2006

Aquel loco viaje en subte

Lunes por la mañana. Resaca de un fin de semana en familia. Poca voluntad para el viaje hacia el microcentro y muchas ganas de hacer volar la mente.La estación semi-desierta, las ventajas de viajar fuera de los horarios pico. Ella se sienta en el andén a la espera del próximo tren. Pasan los minutos y no hay actividad. Los recuerdos de las charlas anteriores invaden su cabeza y la hacen abstraerse del entorno. La pollera que no llega a cubrirle las rodillas empieza a molestarla. la siente como muy larga, pesada, le resulta castradora. Es necesario hacer algo. Mira para ambos lados del anden, la soledad hace volar aún más sus pensamientos. El recuerdo de las palabras, cada vez más subidas de tono, cada una más específica que la anterior la hacen empezar a sentir... a sentirse. El ruido anticipa la llegada, las luces van tomando mayor intensidad. Los recuerdos se empiezan a volver borrosos y la realidad regresa con toda su crueldad.Ordenemosnos un poquito, y a levantarse. El problema es que el vagón viene casi completo, hay que pedir permiso para subir, como en tantas otras cosas de la vida. Nos franquean la puerta y ya está adentro. El pasillo es realmente algo caluroso, no hay espacio para nada... y encima todavía los recuerdos están volando por su cabeza, y el calor sólo hace que se vuelvan más fuertes. En un abrir y cerrar de ojos, una cara que le resulta familiar. Será su fantasía o es cierto que es él. Es prácticamente imposible, no hay forma en tiempo y espacio que lo permita, pero ahí está parado en el andén y a punto de subir al mismo vagón. Casualidad o causalidad. Que suba ya mismo.Ella cierra los ojos y mira en la dirección contraria, quiere sacarse ese imagen que no puede ser otra que un juego de su cabeza, una ilusión totalmente irreal. Sin embargo, pocos segundos después siente un contacto, quizás casual o quizás no. Después de unos segundos, de quedarse muy quieta, sintiendolo, presintiendo que era lo que ella creía que era, ya estaba seguro que no era algo casual.Giró la cabeza, sus ojos se estrellaron en una mirada que exudaba deseo. Era imposible. No podía ser él. Ya no era este el momento de pensar... y se dejó llevar. El roce de su pelvis era algo que le provocaba la aceleración de la respiración, no podía dejarse llevar así en estos momentos, la situación la estaba excediendo. El simple movimiento del subte hacía que sus cuerpos se frotaran con mayor intensidad, la humedad empezaba a hacerse muy palpable, tenía miedo que alguien lo notara, su lengua le recorría los labios deseando que su misterioso acompañante los devorara. El tiempo pasaba y la situación se hacía insostenible, algo tenía que hacer. Necesitaba terminar con esta situación o llevarla hacia el final. Decidida a tomarlo con sus manos y acabar con esto, giró bruscamente sobre sí misma. Sólo aire... no había nadie detrás suyo... El deseo, a veces, toma formas insospechadas.

domingo, julio 09, 2006

Cuanto más misterio te rodea, más difícil se me hace evitarte. Evitar querer conocerte más, evitar imaginarte, evitar soñarte...
La seducción gira en torno al misterio, y el misterio ronda por tu cuerpo de la misma manera que mis ilusiones.Cuanto más te conozco, me gusta más y más lo que veo...
Fotos del alma, instantáneas de momentos aún no compartidos, recuerdos de un futuro juntos.
Recorrer tu cuerpo con mis pensamientos, repasar mis recuerdos con tus manos, tocar tus ideas con mis palabras.

jueves, julio 06, 2006

Necesito...

Necesito espacios, espacios nuevos y renovados en mi alma. Quiero tener nuevos casilleros para llenar con las viejas ilusiones.

Las sensaciones son difíciles de encaminar, quizás por mi estructura mental tengo que tener todo encasillado y rotulado, y este proceso muchas veces además de tedioso resulta ser doloroso. Nada más difícil para mí que cambiar el rótulo que ya le puse a las cosas, y si el nuevo resulta ser totalmente distinto al anterior mucho peor.

Necesito volver a sentirme lleno con esas pequeñas cosas que sabía apreciar, disfrutar con los momentos que se parecen tanto a la felicidad, dejar de buscar grietas en donde antes había paredes macizas.

Quizás tengo que desconectar mi cabeza durante un par de días, sentarme, cerrar los ojos, mirar el cielo y dejar que el tiempo me pase...

lunes, julio 03, 2006

A confesión de partes

Confieso que me enamoré... y que a pesar de hacer el esfuerzo por evitarlo, el corazón es más fuerte.
Confieso que imaginé mil cosas... que hasta el mínimo detalle me sirvió para soñar con toda una vida juntos.
Confieso que me duele y mucho... no soporto verte con otro, no soporto escucharte con otro y mucho menos con otros conocidos.
Confieso que me manejas... todos tus pedidos son casi órdenes, hacés un comentario y al otro día te lo estoy regalando.

Y confieso que hoy todo eso se termina. Como muchas cosas que no logro terminar de entender, o quizás no quiero, hoy me sorprendiste como pocas veces. Después de un par de meses de jueguitos sin los resultados buscados, llegamos hasta un punto de no retorno. Me jugué todas las fichas, te mostré hasta las últimas cartas, dejé pasar los días. Y hoy, como si nada hubiera pasado, el mismo trato de siempre. Juro que hasta preferiría el enojo, pero la indiferencia es la peor de tus armas, que más de una vez ya utilizaste.

Confieso que me duele más que nada haberme dado cuenta que no soy parte de tu vida en ninguna forma.