lunes, mayo 15, 2006

Cumpliendo el pronóstico... fin de semana complicado.


Arrancamos como nos habíamos prometido: todos juntitos, portándonos bien, jugando el juego que dijimos que teníamos que jugar. Cerveza va, cerveza viene, viene, viene... y la táctica de juego que se pone borrosa. Miradas que se cruzan, roce de rodillas, un chiste para el grupo con doble sentido para 2...

Salimos en el aire, al menos yo necesitaba aire. Hice cosas que jamás haría, pero no me arrepiento y hasta las repetiría. Un "hola... tanto tiempo!" muy esperado, y un "bueno, hasta luego..." que no quería que llegara nunca. Hablemos... al menos hablemos.

Siesta, que la cabeza se aplaque un poco, duchita para recomponer energías y salimos de nuevo. Besos por celular, promesas, pedidos, ruegos. Y sigamos de fiesta.

Más alcohol, amigos, charlas y confesiones. Promesas de ayuda, rectificación de objetivos, muchos "no lo voy a volver a hacer..."

Y el sábado que arranca con todo, un poquito de miel para el espíritu caído. Levantamos el ego y arrancamos el sábado como para prometernos definitivamente que la fuerza de voluntad todo lo puede... y el alcohol nos recuerda una vez que la voluntad poca fuerza tiene.

Domingo híbrido como siempre. La llevamos bien, hasta la hora en que el fin de semana empieza convertirse en lunes, y nuevamente mensajes, llamados, arrodillarse, entregarse entero.

Hoy es lunes y tenemos que volver a jugar. Son 5 finales. Hay que jugar de manera inteligente. Es un partido largo... es mucho más que un ida y vuelta. No hay que llegar a la definición por penales, eso sería una lotería. Como viene mi semana, lo mejor sería jugar con líbero, stopper y doble cinco.

Salimos a la cancha... que Bilardo, Menotti, Bianchi, Bielsa y Pekerman me ayuden...

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