lunes, agosto 28, 2006

El ratoncito en su laberinto…

Cuando uno más piensa que atrás de esa última esquina estará la salida, más alta es la pared con la que se encuentra. Llevo meses tratando de encontrar la bendita puerta que me saque de acá, meses dando vueltas a muchas esquinas y cada vez me encuentro con paredes más altas. Finalmente, creo que estoy empezando a sentir el aire fresco rebotando en mi cara, y eso debería ser la mínima señal de que hacia algún lugar voy a poder salir.

En todo este tiempo más de una vez he dado pasos hacia atrás, algunos otros han sido de progresos muy grandes y otros fueron como quedarse parado. Lo bueno de toda esta situación es saber que no me arrepiento de por donde estuve, y con la sinceridad más brutal, es muy probable que a alguno de esos lugares me muera de ganas de volver.

Hoy creo que ya sé el rumbo para el cual tengo que seguir, quizás diga esto hoy y mañana piense todo lo contrario, pero al menos por hoy estoy convencido que la salida está en una dirección y hacia allá me estoy dirigiendo. El camino será más que sinuoso, eso está más que claro, pero quizás lo más importante es que la voluntad para recorrerlo ya está atesorada.

jueves, agosto 17, 2006

CANDOMBE LOCO

No sé cuantas cosas se pueden encontrar
en el ojo izquierdo de una persona, pero sé
que en tus labios yo pude encontrar
amor sin fin, y me hizo enloquecer.

No sé cuantas rosas te habrán regalado ya,
pero tengo todavía la esperanza de saber
que de todas esas rosas que te dieron
ninguna fue de papel.

Y te condena mi celoso corazón
cuando le contás tu historia,
nunca conoció la gloria
en cuestiones del amor.

Y sé que nunca se me va a olvidar tu voz
aunque pierda la memoria,
con acercarse a la victoria
se conforma un perdedor.

Y te tendré que dejar escapar,
sé que lo voy a lamentar,
pero te digo, amor,
hay que saber cuando parar.

No te pongas triste, corazón,
que el sol no va a brillar,
quedate tranquila que va a haber
tiempo para bailar.

No sé cuantos ángeles te quieren ayudar
pero tengo la esperanza que ninguno va a poder
desnudarte, no de cuerpo sino de alma,
disfrutar ese placer.

Y la verdad no sé bien a qué tengo miedo,
nunca fui mucho de apostar,
una corazonada me dice
que es hora de pagar.

Y lo peor es que estos días ando seco,
no tengo un peso para dar,
las lágrimas quiero guardarlas
para mi juicio final.

Y cuando tu cigarro se consuma sin parar
siempre mi voz vas a escuchar,
y ahí te vas a decir
que hay que saber cuando parar.

No te pongas triste, corazón...

Las pastillas del Abuelo

lunes, agosto 14, 2006

Lo + fino

Si encontrás algo más fino
que el filo de tu silencio
sólo entonces te amaré.

Rebuscada tu respuesta
tanto como tu cabeza
tenía que ser mujer.

Yo sólo quería unos mimos
un suspiro de tu ombligo
una sopa con sabor.

Eras un rompecabezas
disfrazado de princesa
eras puro rocanrol.

De este amor que
nunca vio la luz
no sintió el calor
no sufrió el dolor
no vivió el morir
muy grande la cruz
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.

Ya había encallado mi barco
En medio de tu pollera
Nunca fui buen capitán.

Aunque a veces digo basta
en las noches de subasta
me la juego hasta ganar.

Como toda señorita
eras bien histeriquita
eras una ola en el mar.

Siempre cinco para el peso
siempre abrazo, nunca un beso,
y ahora ni torta ni pan.

Ni este amor que
nunca vio la luz
no sintió el calor
no sufrió el dolor
no vivió el morir
muy grande la cruz
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.

Sólo me quedan recuerdos
de ese sueño momentáneo
viejos tiempos de adicción.

A planteos poco cuerdos
al placer del desengaño
a la dulce confusión.

Sólo me queda el consuelo
de saberme muy tranquilo
yo ya sé que la peleé.

Me pensaba que era el ciego
me pensaba que era el pueblo
que era el tuerto y que era el rey.

De este amor que
nunca vio la luz
no sintió el calor
no sufrió el dolor
no vivió el morir
muy grande la cruz
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.

Las pastillas del Abuelo