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jueves, diciembre 14, 2006

Cambio de rumbo

Si durante meses y días estuve sin rumbo, o al menos sentí eso, creo que llegó el momento de decidir hacia donde apuntar la proa. Atrás voy a tener que dejar las playas paradisíacas y las promesas de veranos eternos. Sabia desde un comienzo que el viaje hacia esa especie de paraíso perdido sería turbulento, que habría que atravesar muchas tormentas y de diversa intensidad. Y creí estar dispuesto a eso.

Sin embargo, estoy en pleno giro de 180 grados, emprendiendo el camino de retorno. Este también va a estar acompañado de varias tormentas, sobre todo internas, pero hoy siento que es mi único camino.

Ya estuve mirando hacia el otro horizonte, llegué a vislumbrar algo de esas playas, pero el frente tormentoso que me quedaba por atravesar, o al menos el primero de ellos, logró calarme hondo y no me permitió seguir avanzando.

Agradecido desde lo profundo del corazón a los muy pocos que me acompañaron en esta travesía, algunos desde su silencio y otros desde sus acciones. Y principalmente, saber que jamás voy a poder olvidar a esa persona que me enseñó el otro camino, que me lo mostró, que me dió algunas indicaciones de cómo llegar... lamentablemente ese viaje no lo podíamos hacer juntos y supongo que eso hizo que la tormenta fuera aún más intensa ante mis ojos de navegante inexperto.

Uno nunca sabe cuándo se va a embarcar, creo que ahora lo importante es estar deseando realmente volver al puerto de siempre, y no anehalar indefinidamente las playas que, por ahora, no alcanzamos.

lunes, diciembre 04, 2006

Es el tiempo... quizás (autor anónimo, o al menos no sé de donde lo copié!!!)

Es el tiempo... es tu tiempo y es mi tiempo,
quizás ese tiempo es sabio y sabe cuando
hablar y cuando callar...

Es el tiempo que manejamos sin manejar,
quizás ese tiempo nos llevó a donde nos pudiéramos
verdaderamente encontrar...

Es el tiempo que duró en despertar,
quizás ese tiempo no fue en vano,
como solía pensar...

Es el tiempo que nos condujo a buscar refugio en otro lugar,
quizás ese tiempo fue un aliado en el camino
que elegimos transitar.

Es el tiempo que necesitábamos recorrer,
quizás ese tiempo nos ayudó a comprender...

Es el tiempo que desafió nuestro andar,
quizás ese tiempo hizo magia entre la distancia
y la inseguridad...

Es el tiempo que nos enseña a mirar más allá,
quizás ese tiempo hoy nos obligó a crecer y madurar...

Es el tiempo que transcurrió en dos veranos y un atardecer,
quizás ese tiempo vio, un almita comenzar a florecer...

Es el tiempo el dueño de la verdad,
quizás ese tiempo sabía que no quedaba otra
salida que esperar...

Es el tiempo que difícilmente nos vuelva a guiar,
quizás ese tiempo ahora no es más que una traba
para continuar ...

Es el tiempo que ansiaba que terminara ya,
quizás ese tiempo llego a su final...

Es el tiempo de nuevo que nos ve jugar,
quizás ese tiempo ya es nuestro y es
hora de comenzar...

viernes, diciembre 01, 2006

Y así seguimos...
Todos los días algo cambia, creo que es mejor a que todo esté como hace un tiempo que sentía que estaba todo estancado y que eso no me gustaba. Igualmente estar metido en medio de este torbellino de sentimientos que no paran tampoco es fácil.
Muchas veces siento que un día quiero una cosa y al otro exactamente lo opuesto.
Por ahora, y eso es lo que pienso en este instante, es que hay que ir cerrando temas de a uno por vos. No porque me guste poner distancia o que sea lo que quiera hacer, simplemente porque todos nos merecemos que las cosas se cierren como debe ser.
Tengo que terminar de aceptar e internalizar que si lo que me pasa es tan auténtico como lo siento hoy, no va a desaparecer por el paso del tiempo y por otro lado, las cosas que llevan su tiempo merecen justamente eso... tiempo.

jueves, noviembre 09, 2006

El siguiente paso

"Ya está, ya no hay vuelta atrás" pensó, y de seguro que estaba medianamente convencido de esa sentencia. Había llegado al punto de no retorno, y la cuestión ya sólo pasaba por dar el próximo paso. Ese paso sería el último, de esto estaba seguro, de esto y de pocas cosas más en su vida podía seguir estando seguro. Parado sobre la baranda de ese balcón, a unos 35 o 40 metros del suelo estaba seguro que si finalmente tenía el valor para dar ese siguiente paso, este sería el último de su corta vida. Había pasado por muchas cosas, y últimamente ya se sentía sin ningún tipo de fuerza para seguir enfrentandose a los continuos cachetazos que pensaba que el destino le estaba asestando.

Hasta no hace mucho tiempo atrás, llevaba una vida tranquila, relajada, común, sin vaivenes. Esposa, hijos, trabajo estable, desarrollo profesional. Todo lo que seguramente un hombre de su edad y educación imaginó y planificó desde antes de entrar en la adolescencia. Sin embargo, ahora todo eso ya no le alcanzaba. Todo sucedió demasiado rápido, primero fue el accidente. Ese maldito camión, esa ruta descuidada, la lluvia, la noche, la oscuridad... luces, ojos cerrados, bocina, frenada y después la nada. Ni siquiera un llanto, todo muy rápido. En un segundo su vida empezaba la cuesta abajo más rápida que nunca jamás, ni en la peor pesadilla, había esperado. Estaba solo. La soledad, el dolor, las cicatrices. Todo eso y el trabajo y el desarrollo profesional que dejaron de importar. De ahí a ser un desocupado, abandonado por los amigos fue sólo un instante o al menos eso le pareció en su cabeza. Definitivamente estaba empezando a entender lo que significaba estar solo. Pocas soledades podrían ser más rotundas que la que estaba viviendo en este momento, parado, solo, descalzo y en calzoncillos en pleno julio. La piel casi no le transmitía sensaciones, el frío había adormecido la mayoría de sus músculos. La mano derecha aferrada a la baranda era lo único que todavía lo mantenía aferrado a su vida, a esta vida que en muy poco tiempo le había quitado todo lo que había tardado años en conseguir.

Nunca fue un hombre creyente, para él las religiones eran una excusa más que los hombres se ponen para poder culpar a alguien y evitar hacerse cargo de sus acciones. Si en algún resquisio de su corazón creía en la existencia de Dios, Alá, Jehová, un ser superior o lo que sea, había desaparecido con su mujer y sus hijos. No tenía fuerzas ni para culpar a nadie, ni siquiera a él mismo. La depresión lo devoró en unos pocos meses, las consecuencias físicas se exteriorizaron rápidamente. La barba crecida, el pelo por los hombros, los ojos hundidos entre ojeras renegridas. "Ya está, ya no hay vuelta atrás" volvió a pensar, sabía que estaba intentando convencerse que era lo que tenía que hacer, lo que quería hacer, lo que debía hacer. No tenía otra alternativa. No tenía ningún sentido seguir acá, en esta vida que le recordaba segundo a segundo que hasta no hace mucho tiempo era un hombre felíz y que ahora jamás podría volver a serlo.

La mano le empezó a temblar, su cerebro intentaba indicarle a sus dedos que se abran, que se separen de esa baranda, que ya estaba, que no quería volver atrás, que el siguiente paso sería el último. Sabía que no era tiempo de arrepentimientos, no era este ese tiempo y tampoco habría tiempo futuro. Era el momento de empezar a terminar, todo tiene que tener su final. Y lo próximo que terminaría sería su vida.

Finalmente, los dedos dejaron de aferrarse, la mano se liberó, mantuvo el equilibrio durante unos cuantos segundos, miró hacia adelante perdiendo la vista en el vacío. La noche era intensa, el frío arreciaba cada uno de los huesos y su mirada siguió perdida en la profundidad del cielo. Era hora de terminar, ya estaba, ya no había vuelta atrás.

En el mismo preciso instante que levantaba el talón de la fría baranda de metal, creyó oir una voz a sus espaldas, sonó como la voz de su mujer. Instintivamente intentó girar la cabeza, buscando el origen de ese susurro tan familiar. El paso ya estaba dado. Primero oscuridad, seguida por una sensación de vacío enorme, rodeado del viento que le azotaba la cara y las extremidades. Lo que creía que tardarían segundos se estaba extendiendo infinitamente. En su cabeza volvió a aparecer la imagen del día del accidente. Justo antes del inicio de todo, antes de las luces, de las frenadas, de las bocinas. Y en ese exacto momento recordó la mirada de su mujer, y como si el tiempo estuviera detenido hacia la eternidad, pudo ver el brillo de sus ojos, la mirada tranquila, la transmisión de un sentimiento que no lograba identificar. En sus labios creyó ver el dibujo de una sonrisa, una mueca como de felicidad. Siguió viendo fijo la cara de la persona a la que más amaba en su vida y empezó a notar que sus hijos en el asiento trasero tenían la misma expresión. Lo miraban con tranquilidad, transmitiendo que sabían lo que seguía pero a pesar de eso estaban sumamente tranquilos.

En un instante, todo se volvió negro. Luego, todo sumamente brilloso. Intentó entornar los ojos para poder ver más allá, pero se dió cuenta que esas imágenes no le entraban por la vista, estaban dentro de su cabeza. En medio de esa cortina fluorescente blanca empezaron a surgir más imágenes, que pasaban a enorme velocidad pero a pesar de eso él reconocía cada una de las mismas y podría describirlas hasta el más mínimo detalle. El recuerdo de la cara de su mamá muy joven, su papá teniendolo en brazos, el nacimiento de su hermana, el primer triciclo, la casa de los abuelos, las vacaciones en la costa, el primer beso, el primer llanto por amor, aquel gol de esa final en el barrio, los amigos fundidos en un abrazo, la primera vez que la vió a ella, ella diciendole que iba a ser papá, el nacimiento de su primer hijo, la primer papilla. Miles de recuerdos, más y más rápido. Se mezclaban, iban y volvían en el tiempo, pero él las vivía como si fuera la primera vez. Recuerdos y vivencias, buenos y malos volaban por su mente como en un gran remolino, a pesar de todo esto, una sensación de enorme tranquilidad lo invadió.

Sus ojos se abrieron y lo vieron aproximarse, el piso era el destino inevitable. Más y más cerca, pero ni el pánico ni el miedo lo invadieron. Seguían pensando en todos sus recuerdos y la tranquilidad era la sensación que mejor podría describir su estado. Ya faltaba poco, cada vez menos. Finalmente llegó. Junto con la llegada del asfalto llegó un gran silencio, la oscuridad más profunda que había vivido jamás y a lo lejos, muy débil, un breve murmullo. A sus oídos llegaba como si fuera un débil movimiento de aguas. El murmullo se fue haciendo más y más intenso y empezó a sentir que flotaba. Que podía moverse libremente en el espacio, todo su cuerpo excepto su cabeza. Empezó a notar una sensación de calor intenso, que hasta ese mismo momento no había ni siquiera notado. La cabeza empezó a apretarla y sintió la necesidad de moverse, debía ir para otro lado. Todo sucedió tan rápido como sus recuerdos, que ahora estaba empezando a notar que ya no recordaba. Hizo fuerza, apretó los ojos, movió las manos y se dió cuenta que no recordaba nada, sólo la sensación de velocidad. Se estaba moviendo, ya no sólo apretaba su cabeza, sino también parte de su cuerpo, no se movía por su voluntad, sentía que algo lo estaba haciendo deslizarse.

Súbitamente una luz sumamente intensa le invadió la cara, lo obligó a cerrar los ojos e intentar liberarse. Se sentía aprisionado y no sabía por qué ni por quién. Empezó a notar que su cerebro empezaba a relajarse, que sus ideas empezaban a desdibujarse y que apenas podía manejar las sensaciones que estaba viviendo. Intentó abrir los ojos y la luz blanca lo encegueció. Su mente prácticamente le había dejado de responder, tenía sensaciones que no podía interpretar e intentaba realizar movimientos que su cuerpo no respondía. Lo último que pudo hacer conscientemente fue abrir la boca.

El llanto retumbó como un trueno en toda la sala de partos, la sonrisa del médico y la partera transmitían el buen resultado de todo el proceso. Una nueva vida había llegado a este mundo. Mientras tanto, por la puerta de la sala de guardia ingresaban en una camilla con una sábada tapandolo el cuerpo, su cuerpo, el que había dado ese paso hacia adelante, el que intentó dar por terminado todo. "Ya está, hay que volverlo a intentar" se escuchó en un susurro por algún pasillo del hospital.

lunes, noviembre 06, 2006

Cambios, cambios, cambios!

Mucho tiempo, muchas cosas, muchas ideas, muchos miedos.

Cambios, cambios y más cambios. Algunos todavía no son tan visibles, pero en lo más profundo de mi persona están empezando a desatarse muchos cambios que avivan a mis miedos más escondidos.

Comodidad, tranquilidad, seguridad, pasividad, previsibilidad... todo eso estoy empezando a perder.

Adrenalina, sentimientos, conocerse, jugarse, arriesgarse, mirarse, escucharse... todo eso estoy empezando a vivir.

Dicen que todos los cambios generan resistencia, que a cualquiera le cuesta dejar de lado lo conocido para intentar jugarse hacia lo que no se conoce. Desde las cosas más simples y sencillas de la vida hasta las decisiones más trascendentales. Cada día me convenzo más que llegué hasta donde estoy sin jamás hacerme un planteo realmente profundo. Y ahora lo estoy pagando.
Se me vino todo encima, me planteo cosas que jamás se me pasaron por la cabeza. Me cuestiono hasta mis más firmes convicciones. Me llena de preguntas cada aspecto de mi vida.

Cambios, miedos, dudas... para algún lado todo esto tiene que salir, de eso no cabe ninguna duda, al menos algo que es seguro!

Relajar, dejar pasar el tiempo, escucharme, escuchar, vivirla.

Cada vez que algo se rompe genera dolor, es inevitable. En un punto pensaba que mi mejor acción era intentar mitigarlo, intentar minimizarlo y tratar que sufra la menor cantidad de gente posible. Hoy creo que eso no me va a servir. Sonará muy egoísta, y estoy convencido que lo soy, pero siento que en este aspecto nunca tuve el valor suficiente como para serlo realmente. Siempre me hice la fácil, siempre me dejé llevar por lo que "tenía" que hacer.

martes, octubre 03, 2006

Esperando a mi caracol...

Mi caracol más preciado, ese mismo del que hablé unas líneas más abajo, está metido en su caparazón más que nunca. Era previsible, lógico, digamos que inclusive hasta lo entiendo. El miedo nunca es buen consejero, pero que desata reacciones nadie lo duda.

Podría intentar hacerle los mimitos habituales en el caparazón, llamarla despacito por su nombre esperando que vuelvan a asomar sus antenitas, intentar que de a poquito vuelva a mostrarme sus ojazos.

Pero no, esta vez no. Ya fueron varias las veces que corrió a refugiarse en su caparazón, y tantas como esas las que yo corrí atrás de ella. Miles de palabras fueron de un lado hacia otro... muchas palabras pocos gestos.

Mi caracol dice que no quiere más mimos en el caparazón, que no quiere salir más corriendo a refugiarse, que los paseos por los verdes campos le encantaban pero que si esos paseos no pueden ser todos los días no sirven, que los atesorará como buenos recuerdos pero que tienen que empezar a ser eso: recuerdos.

Recuerdos tengo a montones, la gran mayoría de lo más lindos. Va a ser dificilísimo pasar estos tiempos sin mi caracol, su compañía me hacía mucho bien, y a pesar que a veces huía cada regreso se disfrutaba aún más.

Creo que llegó el momento de meterme un poquito dentro de mi propio caparazón, el mío es bastante distinto al de mi caracol favorito. No suelo usarlo muy a menudo, pero creo que esta es una de las mejores oportunidades. Lo voy a hacer con la única esperanza de creer que servirá para que en un tiempo pueda volver a pasear junto a él.

Sé que muchas veces chocamos nuestros caparazones, soy consciente que de seguir así íbamos a terminar los dos lastimados, hasta era probable que con alguno de los caparazones rotos... y eso nunca es bueno para un caracol que se precie de tal.

Por la salud de nuestros caparazones voy a refugiarme en el mío durante un tiempito, sé que ella está dentro del suyo y no quiere escuchar nada del afuera. En cualquier momento volveremos a asomar nuestras antenitas, nos miraremos a los ojos y terminaremos de encontrar el lugar de cada uno... mientras tanto, sigamos refugiados.

lunes, octubre 02, 2006

Mi caracol
No hace mucho tiempo sucedió, no se puede decir que sin buscarlo aunque que quizás sin la conciencia del que encuentra.
Al principio no parecía que fuera lo que terminó siendo, como todo en la vida, llevó su tiempo terminar de conocerlo.
Pensé que se llevaba la vida por delante, su juventud y su actitud me hacían pensar que era uno de esos especímenes que pocas veces en mi vida he conocido. Quizás por el desconocimiento de ese tipo de ejemplares y por sobre todas las cosas, por no ser una de las variantes que más me gustan, probablemente todo hubiera sido más fácil, hasta casi seguro que nunca la llegaría a conocer demasiado sobre todo por falta de interés.
Pero después de la primera impresión (a tener en cuenta: no siempre es la correcta!!!), fui descubriendo muy de a poquito que estaba ante otra especie totalmente distinta. Tenía una antenitas hermosas, las había visto desde el primer día, tenía unos ojazos más que lindos, llamativos, de un color que era difícil de explicar. Del cuerpo ni quiero entrar en detalles, como toda de su especie que se precie de tal, no estaba conforme pero a la vista de los demás era algo digno de ver.
Con el correr del tiempo, de muchísimas charlas y momentos muy lindos compartidos, empecé a notar algo que hasta esos momentos había pasado totalmente desapercibido. Cuando mejor la pasaba, cuando más podía disfrutar de sus antenitas, de sus ojazos, de su hermoso cuerpito... súbitamente desaparecía. Al principio, no entendía hacia donde, pero luego entendí, lo pude ver, lo empecé a notar: huía hacia dentro de su caparazón! Al principio golpee bastante el caparazón, la quería obligar a volver a salir. Después me fui dando cuenta que con unos suaves mimitos en las partes más duritas del caparazón las antenitas volvían a aparecer.
Más allá que me gustara o no el caparazón, empecé a entender el mecanismo, empecé a entender de la utilidad del caparazón, empecé a darme cuenta que todos llevamos uno a cuesta. Poder darse cuenta que a uno le pasa lo mismo y que usa los mismos métodos es una forma de entender y comprender al otro.
Intentar que se abadone definitivamente el caparazón es una utopía, y hasta es una forma de poner en riesgo todo lo que uno quiere y aprecia. Aprendí a querer mucho a mi caracol, tanto que quiero que me acompañe por el resto de mi vida. Ya estoy seguro que no vamos a poder ir los dos sin nuestros caparazones por ahí, pero también estoy (casi) seguro que vamos a encontrar la forma de compartir nuestro camino de la mejor manera posible, e intentando utilizar nuestros caparazones sólo en caso de urgencia.

martes, septiembre 05, 2006

Apareciste sin ser ni una amiga
y sin embargo tus ojos me llamaban,
el tiempo me susurraba que te amaba
pero nunca es demasiado fácil la vida.

Mi corazón estaba confundido,
cada día me ganabas un pedacito.
Me aferraba a esos ojitos
y lo peor era terminar hundido.

Tus ojos dicen que quizás me quieren,
tu boca dice querer que me vaya,
y mis palabras finalmente mueren.

Hoy decidiste poner más distancia,
ahora mi alma no se resigna.
Seguiré esperandote con ansias.
Tiempo al tiempo

Dolor, impotencia, miedo... sensaciones. Saber lo que se debería hacer y no querer hacerlo. Sentirte muy cerca y rapidamente verte alejarte. Creer que te tengo al alcance de la mano y no poder alcanzarte jamás.
No poder tocarte es sólo el primero de los dolores, quizás no el más profundo. No poder escucharte, no poder hablarte, saber que tenerme cerca te genera más dudas que certezas es una herida cada día más profunda.
La decisión está tomada, no partió de mi, no la comparto y tampoco la aceptaré. No tenerte no es una alternativa en mi vida, pero si por tu bien decidís que es tu única forma de seguir deberé resignarme. Resignarse no es aceptarlo, no es estar de acuerdo ni siquiera significa que lo podré sobrellevar, simplemente significa que no tengo más remedio que intentar todos los días hacer un esfuerzo un poquito más grande que el anterior para evitar soñarte a cada minuto.
Dicen que el tiempo cura las heridas, decías que no era por vos y que simplemente era la situación, me decían que era sólo la novedad... el tiempo dará su veredicto final. Hoy me duele mucho, mucho más de lo que pensaba y de lo que podría haber esperado alguna vez. El tiempo dirá...

lunes, agosto 28, 2006

El ratoncito en su laberinto…

Cuando uno más piensa que atrás de esa última esquina estará la salida, más alta es la pared con la que se encuentra. Llevo meses tratando de encontrar la bendita puerta que me saque de acá, meses dando vueltas a muchas esquinas y cada vez me encuentro con paredes más altas. Finalmente, creo que estoy empezando a sentir el aire fresco rebotando en mi cara, y eso debería ser la mínima señal de que hacia algún lugar voy a poder salir.

En todo este tiempo más de una vez he dado pasos hacia atrás, algunos otros han sido de progresos muy grandes y otros fueron como quedarse parado. Lo bueno de toda esta situación es saber que no me arrepiento de por donde estuve, y con la sinceridad más brutal, es muy probable que a alguno de esos lugares me muera de ganas de volver.

Hoy creo que ya sé el rumbo para el cual tengo que seguir, quizás diga esto hoy y mañana piense todo lo contrario, pero al menos por hoy estoy convencido que la salida está en una dirección y hacia allá me estoy dirigiendo. El camino será más que sinuoso, eso está más que claro, pero quizás lo más importante es que la voluntad para recorrerlo ya está atesorada.

jueves, agosto 17, 2006

CANDOMBE LOCO

No sé cuantas cosas se pueden encontrar
en el ojo izquierdo de una persona, pero sé
que en tus labios yo pude encontrar
amor sin fin, y me hizo enloquecer.

No sé cuantas rosas te habrán regalado ya,
pero tengo todavía la esperanza de saber
que de todas esas rosas que te dieron
ninguna fue de papel.

Y te condena mi celoso corazón
cuando le contás tu historia,
nunca conoció la gloria
en cuestiones del amor.

Y sé que nunca se me va a olvidar tu voz
aunque pierda la memoria,
con acercarse a la victoria
se conforma un perdedor.

Y te tendré que dejar escapar,
sé que lo voy a lamentar,
pero te digo, amor,
hay que saber cuando parar.

No te pongas triste, corazón,
que el sol no va a brillar,
quedate tranquila que va a haber
tiempo para bailar.

No sé cuantos ángeles te quieren ayudar
pero tengo la esperanza que ninguno va a poder
desnudarte, no de cuerpo sino de alma,
disfrutar ese placer.

Y la verdad no sé bien a qué tengo miedo,
nunca fui mucho de apostar,
una corazonada me dice
que es hora de pagar.

Y lo peor es que estos días ando seco,
no tengo un peso para dar,
las lágrimas quiero guardarlas
para mi juicio final.

Y cuando tu cigarro se consuma sin parar
siempre mi voz vas a escuchar,
y ahí te vas a decir
que hay que saber cuando parar.

No te pongas triste, corazón...

Las pastillas del Abuelo

lunes, agosto 14, 2006

Lo + fino

Si encontrás algo más fino
que el filo de tu silencio
sólo entonces te amaré.

Rebuscada tu respuesta
tanto como tu cabeza
tenía que ser mujer.

Yo sólo quería unos mimos
un suspiro de tu ombligo
una sopa con sabor.

Eras un rompecabezas
disfrazado de princesa
eras puro rocanrol.

De este amor que
nunca vio la luz
no sintió el calor
no sufrió el dolor
no vivió el morir
muy grande la cruz
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.

Ya había encallado mi barco
En medio de tu pollera
Nunca fui buen capitán.

Aunque a veces digo basta
en las noches de subasta
me la juego hasta ganar.

Como toda señorita
eras bien histeriquita
eras una ola en el mar.

Siempre cinco para el peso
siempre abrazo, nunca un beso,
y ahora ni torta ni pan.

Ni este amor que
nunca vio la luz
no sintió el calor
no sufrió el dolor
no vivió el morir
muy grande la cruz
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.

Sólo me quedan recuerdos
de ese sueño momentáneo
viejos tiempos de adicción.

A planteos poco cuerdos
al placer del desengaño
a la dulce confusión.

Sólo me queda el consuelo
de saberme muy tranquilo
yo ya sé que la peleé.

Me pensaba que era el ciego
me pensaba que era el pueblo
que era el tuerto y que era el rey.

De este amor que
nunca vio la luz
no sintió el calor
no sufrió el dolor
no vivió el morir
muy grande la cruz
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.

Las pastillas del Abuelo

jueves, julio 27, 2006

Soy muy afortunado...

Cuesta mucho tomar distancia de uno mismo y reconocer lo afortunado que uno puede ser en su vida. Es de afortunado poder sentirse vivo, saber que se tiene la vida por delante, entender que la pelota está de nuestro lado, que cada uno es capitán de su propia barcaza y que dependerá de cada uno si se decide entrar de lleno al ojo de la tormenta o si preferimos dar media vuelta y volver a puerto seguro.

Y más afortunado aún debemos sentirnos cuando descubrimos a nuestro alrededor a gente muy valiosa. Esas personas que nos movilizan, que no pasan a nuestro lado desapercibidas. Son de ese raro tipo de gente que nos producen cosas, nos revuelven los sentimientos, nos mueven el piso. No es habitual, al menos en mi vida, cruzarme con este tipo de extraños fenómenos. Hasta quizás me cueste un poco reconocerlo de primera impresión... hace muy poquito tiempo acabo de descubrir a una personita increíble, y por suerte pude descifrarlo a tiempo y en estos momentos poder estar diciéndome a mí mismo: soy muy afortunado.

lunes, julio 17, 2006

Deseos y tiempo...

¿Cómo hacer para que el tiempo se ponga en línea con mis deseos y poder dedicar las horas, minutos y segundos que quiero con la persona que deseo?
Si sólo fuera tu belleza lo que me atrae sería fácil de contrarrestar, dependería tan sólo de cerrar mis ojos e intentar olvidarte. Pero no puedo dejar de leerte, de escucharte, de interpretarte.
El problema de estar siendo absorvido por más de un sentido es que es imposible de bloquearlos a todos al mismo tiempo. Si cierro los ojos, te imagino. Si intento no escucharte, no puedo dejar de mirarte, y si trato de olvidarte tu voz llega hasta mis oídos.

lunes, julio 10, 2006

Aquel loco viaje en subte

Lunes por la mañana. Resaca de un fin de semana en familia. Poca voluntad para el viaje hacia el microcentro y muchas ganas de hacer volar la mente.La estación semi-desierta, las ventajas de viajar fuera de los horarios pico. Ella se sienta en el andén a la espera del próximo tren. Pasan los minutos y no hay actividad. Los recuerdos de las charlas anteriores invaden su cabeza y la hacen abstraerse del entorno. La pollera que no llega a cubrirle las rodillas empieza a molestarla. la siente como muy larga, pesada, le resulta castradora. Es necesario hacer algo. Mira para ambos lados del anden, la soledad hace volar aún más sus pensamientos. El recuerdo de las palabras, cada vez más subidas de tono, cada una más específica que la anterior la hacen empezar a sentir... a sentirse. El ruido anticipa la llegada, las luces van tomando mayor intensidad. Los recuerdos se empiezan a volver borrosos y la realidad regresa con toda su crueldad.Ordenemosnos un poquito, y a levantarse. El problema es que el vagón viene casi completo, hay que pedir permiso para subir, como en tantas otras cosas de la vida. Nos franquean la puerta y ya está adentro. El pasillo es realmente algo caluroso, no hay espacio para nada... y encima todavía los recuerdos están volando por su cabeza, y el calor sólo hace que se vuelvan más fuertes. En un abrir y cerrar de ojos, una cara que le resulta familiar. Será su fantasía o es cierto que es él. Es prácticamente imposible, no hay forma en tiempo y espacio que lo permita, pero ahí está parado en el andén y a punto de subir al mismo vagón. Casualidad o causalidad. Que suba ya mismo.Ella cierra los ojos y mira en la dirección contraria, quiere sacarse ese imagen que no puede ser otra que un juego de su cabeza, una ilusión totalmente irreal. Sin embargo, pocos segundos después siente un contacto, quizás casual o quizás no. Después de unos segundos, de quedarse muy quieta, sintiendolo, presintiendo que era lo que ella creía que era, ya estaba seguro que no era algo casual.Giró la cabeza, sus ojos se estrellaron en una mirada que exudaba deseo. Era imposible. No podía ser él. Ya no era este el momento de pensar... y se dejó llevar. El roce de su pelvis era algo que le provocaba la aceleración de la respiración, no podía dejarse llevar así en estos momentos, la situación la estaba excediendo. El simple movimiento del subte hacía que sus cuerpos se frotaran con mayor intensidad, la humedad empezaba a hacerse muy palpable, tenía miedo que alguien lo notara, su lengua le recorría los labios deseando que su misterioso acompañante los devorara. El tiempo pasaba y la situación se hacía insostenible, algo tenía que hacer. Necesitaba terminar con esta situación o llevarla hacia el final. Decidida a tomarlo con sus manos y acabar con esto, giró bruscamente sobre sí misma. Sólo aire... no había nadie detrás suyo... El deseo, a veces, toma formas insospechadas.

domingo, julio 09, 2006

Cuanto más misterio te rodea, más difícil se me hace evitarte. Evitar querer conocerte más, evitar imaginarte, evitar soñarte...
La seducción gira en torno al misterio, y el misterio ronda por tu cuerpo de la misma manera que mis ilusiones.Cuanto más te conozco, me gusta más y más lo que veo...
Fotos del alma, instantáneas de momentos aún no compartidos, recuerdos de un futuro juntos.
Recorrer tu cuerpo con mis pensamientos, repasar mis recuerdos con tus manos, tocar tus ideas con mis palabras.

jueves, julio 06, 2006

Necesito...

Necesito espacios, espacios nuevos y renovados en mi alma. Quiero tener nuevos casilleros para llenar con las viejas ilusiones.

Las sensaciones son difíciles de encaminar, quizás por mi estructura mental tengo que tener todo encasillado y rotulado, y este proceso muchas veces además de tedioso resulta ser doloroso. Nada más difícil para mí que cambiar el rótulo que ya le puse a las cosas, y si el nuevo resulta ser totalmente distinto al anterior mucho peor.

Necesito volver a sentirme lleno con esas pequeñas cosas que sabía apreciar, disfrutar con los momentos que se parecen tanto a la felicidad, dejar de buscar grietas en donde antes había paredes macizas.

Quizás tengo que desconectar mi cabeza durante un par de días, sentarme, cerrar los ojos, mirar el cielo y dejar que el tiempo me pase...

lunes, julio 03, 2006

A confesión de partes

Confieso que me enamoré... y que a pesar de hacer el esfuerzo por evitarlo, el corazón es más fuerte.
Confieso que imaginé mil cosas... que hasta el mínimo detalle me sirvió para soñar con toda una vida juntos.
Confieso que me duele y mucho... no soporto verte con otro, no soporto escucharte con otro y mucho menos con otros conocidos.
Confieso que me manejas... todos tus pedidos son casi órdenes, hacés un comentario y al otro día te lo estoy regalando.

Y confieso que hoy todo eso se termina. Como muchas cosas que no logro terminar de entender, o quizás no quiero, hoy me sorprendiste como pocas veces. Después de un par de meses de jueguitos sin los resultados buscados, llegamos hasta un punto de no retorno. Me jugué todas las fichas, te mostré hasta las últimas cartas, dejé pasar los días. Y hoy, como si nada hubiera pasado, el mismo trato de siempre. Juro que hasta preferiría el enojo, pero la indiferencia es la peor de tus armas, que más de una vez ya utilizaste.

Confieso que me duele más que nada haberme dado cuenta que no soy parte de tu vida en ninguna forma.

martes, junio 20, 2006

Tú me estás atrapando otra vez (A. Calamaro)

Me despierto pensado
si hoy te voy a ver
pero es inutil negarlo
tu me estas atrapando otra vez.

Eres un angel maldito
eres la dama mas cruel
un arma de doble filo contigo solo puedo perder
tu me estas atrapando otra vez.

y aunque alguien me advirtio nunca dije que no
y ahora tengo que esconder las heridas
Y es el pulso que jugue por que quise lo perdi
nunca me podre alejar de ti.

Te extrano cuando llega la noche pero te odio de dia
despues me subo a tu coche y lejos pasa la vida
debería dejarte irme lejos no volver
pero es inutil negarlo

tu me estas atrapando otra vez
contigo solo puedo perder.
aunque alguien me advirtio
nunca dije que no
y ahora tengo que esconder las heridas
y es el pulso que jugue por que quise lo perdi

Nunca me podre alejar de ti...
Nunca me podre alejar de ti...
Nunca me podre alejar de ti...
Nunca me podre alejar de ti...

domingo, junio 04, 2006

Seguimos con el cancionero...

En esta oportunidad, acabo de volver a escuchar una canción vieja de este "ladri" argento, y nuevamente me pareció que me la estaba cantando a mí.

Vamos a dejarla acá para poder volver a leerla cuando querramos:

Tengo una mala noticia, no fue de casualidad
yo queria que nos pasara y tu y tu lo dejaste pasar
no quiero que me perdones, y no me pidas perdon
no me niegues que me buscaste, nada nada de esto
nada de esto fue un error, uooh! nada fue un error
nada de esto fue un error, uooh! nada fue un error

Los errores no se eligen, para bien o para mal,
no falle cuando viniste, y tu y tu, lo quisite fallar
aprendi la diferencia, entre el juego y el azar,
quien te mira y quien se entrega, nada nada de esto
nada de esto fue un error, uooh! nada fue un error
nada de esto fue un error, uooh! nada fue un error

viernes, junio 02, 2006

¿Ella... usó mi cabeza?

A continuación quiero dejar una letra que ayer al volver a escucharla después de algún tiempo, me hizo dar cuenta que me siento bastante identificado en mi pasado reciente:

Ella usó mi cabeza como un revolver (Cerati/Bosio/Alberti)
Ella usó mi cabeza como un revolver
e incendió mi conciencia con sus demonios
me vi llegando tarde, tarde a todo
después de un baño cerebral estaba listo para ser amado
Pasa el tiempo y ahora creo
que el vacío es un lugar normal
ella usó mi cabeza como un revolver

No creerías las cosas que he hecho por ella
cobardemente pero sin vergüenza
era una piedra en el agua seca por dentro
así se siente cuando la verdad es la palabra sometida
Fui tan dócil como un guante
y tan sincero como pude
Ella usó mi cabeza como un revolver
No creerías las cosas que he hecho por ella

miércoles, mayo 31, 2006

Las cosas son según el cristal con las que se las mire

Este viejo refrán apela expresamente a la subjetividad humana. ¿Cuántas veces cambiamos de parecer ante una misma situación acorde a la circunstancia del momento? Al menos yo, un montón de veces...

Y quizás ahora me encuentro en un momento en el que me gusta el cristal con el que miro las cosas, no es un cristal nuevo, creo que es tan solo que estaba un poquito empañado y estoy terminando de limpiarlo. Necesito terminar con el proceso de limieza cuanto antes, todavía me quedan algunas motitas de polvo que cuando paso la vista justo sobre ellas todavía me deforman un poquito las cosas. Hasta ahora lo vengo solucionando con el siguiente método: cierro los ojos bien fuerte, como haciendo mucha fuerza, dejo pasar un par de segundos, intento poner la mente en blanco y seguimos... Por ahora me viene funcionando muy bien.

El cristal empañado me sirvió durante un tiempo, digamos que ver las cosas con otro color durante un tiempo no está del todo mal. Finalmente, es tener otro punto de vista... con los riesgos que hay que asumir que esto implica.

Ver las cosas desde otro lado, y hasta ver cosas que antes no veía, me llevó a hacer cosas que no tenía previstas o que, por lo menos, no estaba seguro que fuera a poder hacer. Hoy que estoy volviendo a mi ángulo de visión original, puedo decir que no me arrepiento de las cosas que hice, que he podido aprender de muchas de ellas muchas cosas. También estoy casi seguro, o al menos estoy intentando internalizarlo, que no volveré a repetirlas.

martes, mayo 30, 2006

En el cielo (Los Tipitos)
Y que no hice nada
por estar contigo
por estar contigo
pasa todo lo que pasa
sueños imposibles
son como programas
aunque adornes la casa,
en el barrio de la muerte,
de la muerte, a la la la la la la
de la muerte, a la la la la la la
Escúchame.
Yo no como nada
vivo del silencio
E igual que una carnada
Alguien prueba de mi cuerpo.

A veces sentirse un diablo en el cielo puede llevar a sentirte como un angel en el infierno. Quizás no esté del todo mal, quizás hasta tengo un gustito especial. El problema llega cuando no tenés claro si querés ser el diablo o el angel.

Creo que todos tenemos un poquito de angeles y bastante de diablitos, el tema es saber cuando tiene el control cuál. A veces nos gusta sentirnos como angelitos aunque sepamos que en realidad el diablito está a punto de meter su cola.

lunes, mayo 22, 2006

EL LAVARROPAS

Meses complicados, abril y mayo... meses con cambios, sensaciones y situaciones. Algunas esperadas, otras deseadas, otras habituales y muchas "nuevas".

El lavarropa que tenía en mi cabeza parece haber entrado en la etapa de desagüe, y como cada vez que termina el proceso de lavado, hay ropita limpia, otra que quedó con alguna manchita, la mayoría arrugada y esperando la plancha, y otras que ni necesitan pasar por eso.

Está esa vieja remera que siempre queremos usar, esa de algodón que te queda cómoda y es la que más te gusta para cualquier ocasión, la que no querés que se manche o rompa por nada del mundo. Esa que me calza como ninguna otra, que me conoce de haber pasado miles de situaciones juntos, que se bancó de recitales, salidas con mucho humo y cigarrillos amenazantes, vacaciones con pocos lavados, y otras miles de situaciones... Creo que por suerte, esta vez mi remera preferida salió intacta (quizás un poquito más arrugada que otras veces).

Creo que cuando entró al lavarropas venía bastante manchada, como pocas veces antes, después de algunos meses en que quizás fue un poquito descuidada... y cuando entró en el lavarropas lo hizo junto con otro montón de cosas, casi de casualidad, casi sin quererlo... Y dió vueltas, por momentos me la quise poner y me di cuenta que no la tenía listo, y hasta llegué a extrañarla, a añorar tenerla conmigo listo para ponermela.

Quizás todo esto pasó porque hacía mucho que no me la ponía, y por un momento hasta pude llegar a olvidarme que estaba ahí lista para mí, esperandome en el cajón. Sólo el pensamiento de que pudiera desaparecer, de no volver a tenerla haya hecho que al extrañarla la quisiera tener de nuevo conmigo, de volver a mimarla como en las mejores épocas.

Ahora está en el canasto de la ropa para planchar, y seguramente en el próximo planchado le ponga toda la dedicación. El objetivo a partir de ahora es cuidarla como al principio, sé que es de uno de los mejores algodones que voy a poder conseguir en mi vida, y por eso la tengo que cuidar como lo que es: MI REMERA PREFERIDA!

martes, mayo 16, 2006

¿Por qué?

¿Por qué me obsesiono tanto con algo que sé que no me conviene?
¿Por qué no me importan las consecuencias si sé que no me las bancaría?
¿Por qué a la mañana me digo que tengo que entender el juego y al mediodía quiero vomitarte todo lo que me está pasando?
¿Por qué si pasa más de un día sin verte estoy todo el tiempo buscando excusas para el más mínimo contacto?
¿Por qué no puedo agradecer todo lo que tengo y quedarme en eso?
¿Por qué puedo pasar de la extrema alegría a la mayor de las desesperaciones sólo por una frase o una mirada?
¿Por qué me entrego tan fácilmente a tus caprichos?
¿Por qué no puedo mantenerme lejos tuyo?
¿Por qué te digo todo esto?
It's a beautiful day!


Hoy es uno de esos días en que no sabés por qué pero estás de buen humor. Definitivamente causas hay, es cuestión de pensar si uno quiere un día de buen humor ponerse a hondar en lo profundo de su psiquis para detectar por qué caraxo está de buen humor!!! Eso no se hace un día como hoy... el día está brillante, mi vida también...

Es hora de salir a disfrutarla, no?

lunes, mayo 15, 2006

Cumpliendo el pronóstico... fin de semana complicado.


Arrancamos como nos habíamos prometido: todos juntitos, portándonos bien, jugando el juego que dijimos que teníamos que jugar. Cerveza va, cerveza viene, viene, viene... y la táctica de juego que se pone borrosa. Miradas que se cruzan, roce de rodillas, un chiste para el grupo con doble sentido para 2...

Salimos en el aire, al menos yo necesitaba aire. Hice cosas que jamás haría, pero no me arrepiento y hasta las repetiría. Un "hola... tanto tiempo!" muy esperado, y un "bueno, hasta luego..." que no quería que llegara nunca. Hablemos... al menos hablemos.

Siesta, que la cabeza se aplaque un poco, duchita para recomponer energías y salimos de nuevo. Besos por celular, promesas, pedidos, ruegos. Y sigamos de fiesta.

Más alcohol, amigos, charlas y confesiones. Promesas de ayuda, rectificación de objetivos, muchos "no lo voy a volver a hacer..."

Y el sábado que arranca con todo, un poquito de miel para el espíritu caído. Levantamos el ego y arrancamos el sábado como para prometernos definitivamente que la fuerza de voluntad todo lo puede... y el alcohol nos recuerda una vez que la voluntad poca fuerza tiene.

Domingo híbrido como siempre. La llevamos bien, hasta la hora en que el fin de semana empieza convertirse en lunes, y nuevamente mensajes, llamados, arrodillarse, entregarse entero.

Hoy es lunes y tenemos que volver a jugar. Son 5 finales. Hay que jugar de manera inteligente. Es un partido largo... es mucho más que un ida y vuelta. No hay que llegar a la definición por penales, eso sería una lotería. Como viene mi semana, lo mejor sería jugar con líbero, stopper y doble cinco.

Salimos a la cancha... que Bilardo, Menotti, Bianchi, Bielsa y Pekerman me ayuden...

viernes, mayo 12, 2006

La paciencia de la araña

¿Cómo hacer cuando sabés que venís haciendo las cosas bien, pero no te bancás el mientras tanto?

¿Cómo bancarte las cosas que no te gustan sabiendo que a futuro quizás te sirva hacer las cosas bien ahora?

¿De dónde se saca la fuerza de voluntad como para no cambiar el humor, la cara, las ganas, la actitud?

Definitivamente, si alguien lo sabe que me lo diga, creo sabermelo hasta que pasa algo y no puedo evitar ponerme de mal humor, poner cara de culo, cambiar la actitud, subir la música, mirar para otro lado...

La ciclotímia de las relaciones son complicadas, y si a eso le sumamos la característica de una relación forzada, no buscada, complicada, sin retorno... ¿sin futuro?

Mañana complicada para un viernes.

Pronóstico: probabilidad de chaparrones por la mañana, algunos localmente intensos. Esperanzas de mejoramientos temporarios durante la tarde / noche. Desmejorando hacia la noche. Nubarrones.

jueves, mayo 11, 2006

Y acá arrancamos...
El otro día escuchando en la radio lo que era la vida de los grandes filósofos en la antigua Grecia, me pintó preguntarme qué hubiera sido de la vida de Platón o Sócrates si vivieran en esta época con blogs, internet, messenger y todas esas cosas que hoy para nosotros son parte común de nuestras vidas.
Jamás pensé cuando empecé con mi modem de 9600 baudios a meterme en los pocos BBS que existían en ese momento en la Argentina, que algo como lo que empezaba a ser internet me iba a complicar tanto la vida!!!
Digamos que es injusto que sólo diga que me complica la vida, internet directa o indirectamente me da de comer, me permite mantenerme en contacto con los amigos, me permite ser mejor amigo del que sería sin ella, y otro montón de cosas más que son positivas... ahora cuando empezás a complicarte la vida (solito) con chatear con gente en el MSN, meterte en foros, charlar, seducir, dejar que te seduzcan... es mucho más fácil echarle la culpa a la querida "internés" que ponerte a pensar por qué hacés lo que hacés o dejás de hacer otras tantas cosas.
Es más fácil decir cosas por MSN que en persona? Creo que definitivamente sí... ahora, cuando esas cosas que se dicen terminan pasando el ámbito del chat y toman forma en la vida real, la pregunta es: "habríamos llegado a esta situación si no hubiéramos empezado a boludear por chat?"
Al final, lo que empieza fácil no termina siendo siempre fácil. Ayer hablando con una persona que hacía mucho que no veía, y que esa distancia nos habilita a decir cosas que normalmente no le contaríamos a muchos, surgió el tema que últimamente es el centro de mis pensamientos. Y su respuesta, por lo sencilla, fácil y directa, me terminó por complicarme un poco más: "sigan haciendo lo que quieran hacer, mientras ambos quieran".
Seguramente, si alguien intenta leer esto no va a poder entender mucho y terminará hasta quizás aburrido... quizás con el tiempo ordene un poco mis escrituras (si logro ordenar mi cabeza) y sino seguirá saliendo todo así... como una auto-ayuda para ver qué estoy pensando en cada momento (es más barato que el sicólogo, no?)