Haciendo cuentas
Después de algunos años de ir por la vida sin que la economía doméstica sea la mayor de mis preocupaciones, volvió con su patoteril actitud de urgencia. El 2007 fue un año deficitario por donde se lo mire. Me separé, con la lógica y previsible catarata de gastos asociados (alquileres, compras de elementos varios, muebles, frazadas, hasta el sacacorcho tuve que comprar de nuevo!) Más algunos gustitos que hacía años que me quería dar (PS2).
Terminamos el 2007 con las cuentas en rojo pero con la perspectiva que el aguinaldo ayudaría a volver a la buena senda. Los precios del Mundo del Juguete más las cenas y encuentros habituales de los últimos día de diciembre hicieron que las cuentas siguieran sumando númeritos rojos en lugar de descontarlos.
Se vienen las vacaciones, y este tema ya llegó a provocar una discusión con mi pareja, cosa que jamás pensé que ocurriría. Llamenme suicida, que nunca tuve problemas serios, descocado o como quieran, pero para mí la guita está en un segundo plano. Cuando se tiene, se la usa y cuando no hay, se adapta a lo que hay.
Jamás viví por arriba de mis posibilidades ni me dí gustos que no podía cumplir, pero de alguna manera ahora debo 7 lucas en la tarjeta de crédito. Como siempre, sigue sin preocuparme... pero por las dudas, este año arranco con dos comisiones en lugar de una en la facu para juntar un poquito más de plata.
miércoles, enero 30, 2008
lunes, enero 28, 2008
Esperando a Mr. Google
Hace unas cuantas semanas, más precisamente desde mediados de diciembre, que estoy con muy pocas ganas de desarrollar mis tareas laborales diarias. O sea, no es que me rasco las pelotas todo el día, sino que estoy muy selectivo con las tareas a desarrollar. Es decir, hago sólo las que tengo ganas o me parecen divertidas. Así es como estoy seleccionando hoteles para organizar desayunos, miro páginas de diseñadores para actualizar la página web, estoy revisando los brochures de los productos, y un largo continuar de etcéteras todos relacionados con tareas que a mí me parece que van por el lado del marketing.
Casualmente, o no, la semana pasada fui a una entrevista (sin ganas, sin motivación, pero con las constante convicción que siempre hay que escuchar lo que pasa en el mercado) para el área comercial. Y terminó surgiendo la posibilidad de un puesto de marketing. Hoy por la mañana, cuando llegué al trabajo y abrí mi outlook me encontré con un requerimiento para enviar mi CV a Google... a GOOGLE!!! nada más ni nada menos, el oráculo de cualquiera que trabaje en tecnología o internet. Estoy cansado de leer frases que hasta me parecen ingeniosas de algunos de los dos creadores de Google, y ahora me llega esta oferta.
Obviamente que requiere que sepa "inglés fluído", cosa que no tengo ni fluído ni mucho menos, pero como no se pierde nada le estoy pidiendo a un amigo que me traduzca mi CV para mandarlo.
No estoy mal en mi trabajo, pero tampoco siento que sea el lugar para quedarme a desarrollar carrera. Me hinchan mucho las pelotas las obligaciones "comerciales" y siento que cuando estoy haciendo las cosas que me gustan, le estoy robando a tiempo a mi verdadero trabajo.
Y bueno... habrá que esperar las noticias del Sr. Google.
Hace unas cuantas semanas, más precisamente desde mediados de diciembre, que estoy con muy pocas ganas de desarrollar mis tareas laborales diarias. O sea, no es que me rasco las pelotas todo el día, sino que estoy muy selectivo con las tareas a desarrollar. Es decir, hago sólo las que tengo ganas o me parecen divertidas. Así es como estoy seleccionando hoteles para organizar desayunos, miro páginas de diseñadores para actualizar la página web, estoy revisando los brochures de los productos, y un largo continuar de etcéteras todos relacionados con tareas que a mí me parece que van por el lado del marketing.
Casualmente, o no, la semana pasada fui a una entrevista (sin ganas, sin motivación, pero con las constante convicción que siempre hay que escuchar lo que pasa en el mercado) para el área comercial. Y terminó surgiendo la posibilidad de un puesto de marketing. Hoy por la mañana, cuando llegué al trabajo y abrí mi outlook me encontré con un requerimiento para enviar mi CV a Google... a GOOGLE!!! nada más ni nada menos, el oráculo de cualquiera que trabaje en tecnología o internet. Estoy cansado de leer frases que hasta me parecen ingeniosas de algunos de los dos creadores de Google, y ahora me llega esta oferta.
Obviamente que requiere que sepa "inglés fluído", cosa que no tengo ni fluído ni mucho menos, pero como no se pierde nada le estoy pidiendo a un amigo que me traduzca mi CV para mandarlo.
No estoy mal en mi trabajo, pero tampoco siento que sea el lugar para quedarme a desarrollar carrera. Me hinchan mucho las pelotas las obligaciones "comerciales" y siento que cuando estoy haciendo las cosas que me gustan, le estoy robando a tiempo a mi verdadero trabajo.
Y bueno... habrá que esperar las noticias del Sr. Google.
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Aspiraciones,
En el trabajo
viernes, enero 25, 2008
Pequeñas delicias del inquilino
Odio tener que recurrir a la dueña del departamento para hacer algún arreglo, por más pequeño que sea, me tengo que meter en la burocracia de avisarle, esperar que consigue a "algún profesional idóneo", coordinar los horarios, etc, etc, etc.
Si fuera mi casa, llamo al primer plomero/gasista/pintor que se me ocurra o me recomiendan y lo terminaré pagando! pero esta burocracia de pedidos me da fiaca hasta el punto que me banco que la pileta del baño gotee, que el calefón siga largando olor a gas, que el arreglo del living todavía no lo hayan terminado de pintar y un sinfín de etc.
Qué difícil es la vida del inquilino!
Odio tener que recurrir a la dueña del departamento para hacer algún arreglo, por más pequeño que sea, me tengo que meter en la burocracia de avisarle, esperar que consigue a "algún profesional idóneo", coordinar los horarios, etc, etc, etc.
Si fuera mi casa, llamo al primer plomero/gasista/pintor que se me ocurra o me recomiendan y lo terminaré pagando! pero esta burocracia de pedidos me da fiaca hasta el punto que me banco que la pileta del baño gotee, que el calefón siga largando olor a gas, que el arreglo del living todavía no lo hayan terminado de pintar y un sinfín de etc.
Qué difícil es la vida del inquilino!
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