Estoy cansado de mí. Sigo dando vueltas sobre las mismas falencias una y otra vez. Digo una cosa y termino invariablemente haciendo casi lo contrario.
De seguro no estoy del todo convencido que lo que sale por mi boca sea lo que realmente me pasa, y estoy empezando a preguntar si le estoy dando a mi psicóloga la posibilidad de ayudarme o esta es una nueva mis terquedades.
Debo admitir que tengo mucho miedo a estar solo. No me lo banco, no soporto enfrentarme a mi almohada en soledad, no poder ser previsible, no saber cómo y con quién voy a gastar mis próximas horas. La extraño todo el tiempo, pienso todo el tiempo en ella y no puedo dejar de preguntarme si a ella le pasa al menos algo de todo lo que siento yo. Cada "te kiero" (sí... con "k", que en cualquier otra persona me molestaría) hacen que mi corazón se acelere. Estoy cansado que todos mis estados de ánimos dependan de ella. Si me llama, si no me llama, si se mostró dulce, si se mostró indiferente. Para mí nada de lo que ellla hace o deja de hacer me es indiferente y me da mucha bronca conmigo que así sea. No puedo explicarme cómo en tan poco tiempo me volví absolutamente dependiente de ella. Hoy es mi droga más adictiva, no puedo ni siquiera pensar en pasar el síndrome de abstinencia.
Después de todo esto, termino pensando hasta qué punto es sano o me puede hacer bien este tipo de relación. Por qué insisto y busco ponerla en el centro absoluto de mi vida? Y me pregunto esto e invariablemente caigo en el pensamiento de si esto es lo que ella la asusta, le hace ruido... y nuevamente termino supeditando mis pensamientos a ella.
Tengo que crecer, quizás lo mejor sea abrirme, pero hoy sé y confieso que no me siento con fuerzas como para hacerla a un lado y seguir con mi vida. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y cada día tengo más esperanzas de poder hacer que se enamore de mi. No tengo idea si uno se enamora de un día para el otro, sé que a mi me llevó muy pocos días enamorarme perdidamente de ella y que se convierta en el centro de gravedad de mi existencia.
Hoy estoy cansado, dolido, lamiendo las heridas e intentando de dejar que empiecen a cicatrizar. Por ahora simplemente dejo que de tanto en tanto se me escape un puñado de sal sobre la carne viva, disfruto del ardor que tanto dolor me provoca pero me hace sentir vivo. El único cambio que estoy notando es que cada vez más seguido, en medio de ese nirvana del dolor contenido, empiezo a ser consciente de lo que dejo hacerme y hago. Quizás este sea el primero de un gran cantidad de pasos que tenga que dar para poder estar bien conmigo. Sólo o con ella... hoy pienso que ojalá sea con ella, mañana no lo sé.
RSS Feed (xml)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario